Por culpa de los exámenes de las oposiciones hacía ya tiempo que no subíamos a Lloret a pasar el fin de semana, así que hemos retomado la costumbre estos días.
El viernes por la tarde llegamos a Lloret. Y la verdad es que no nos dio tiempo de hacer mucho. Jugar un rato con Iván, cenar y acostarnos.
El sábado ya fue más animado. Por la mañana, recogida de verduras y hortalizas para preparar la comida de Iván; y además sembramos unas cuantas patatas -que anda que no se nota cuando comes alimentos de la huerta sin aditivos- para recoger en otoño/invierno que ya nos están quedando pocas en la bodega de la temporada pasada. Después de comer nos fuimos a Platja d’Aro a dar un paseo y a comprar un regalo para un bebé que acaba de nacer que es el nieto de unos vecinos de la urbanización. El turismo de este pueblo no se parece en nada al de Lloret. Todo es mucho más pijo. El dinero rebosa de los turistas cuando les ves con las bolsas de todas las tiendas caras que hay -como un Paseo de Gracia de Barcelona, pero en pequeño y en condensado-, además, le hice un par de fotos a las tiendas de Óscar Parella, el que sale en AruCitys de TD8, y a alguna frikada más, pero esas las dejo para otro artículo. Después, buscamos algún sitio para cenar, y nos topamos con la Pizzería ‘La Romana’. Se come muy bien y está en una calle paralela a la carretera nacional que es donde están las tiendas.
El domingo estuvimos relajándonos en la casita y por la tarde fuimos a llevarle el regalo a los vecinos. Un chapuzón en su piscina, cenita y para casa, que Susana trabaja.
¡Nos vemos!
Escrito por Familia F-F 
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