Operación de miopía con LASIK

Hoy hace quince días que me operé de miopía y astigmatismo en la Clínica Baviera de la calle Ganduxer, en Barcelona.

La cosa vino porque, básicamente, estaba harto de llevar gafas y no ver un pijo cuando iba a jugar pachangas de fútbol o baloncesto, cuando iba a la piscina del gimnasio y tenía que rebuscar la toalla al salir, para vigilar a Iván en la playa, no llevarlas a la discoteca -cuando íbamos a Zeleste A Saco, ahora Razzmatazz- por miedo a que me las rompieran con algún golpe… Qué os voy a contar a los que usáis gafas con más de 3 dioptrías de miopía -yo tenía 4′25 más astigmatismo-. Así que me lancé a dejarme el dinero para quitarme las gafas, que total, cada vez que las cambias que si antirreflejantes, cristales delgados y orgánicos para que pese menos, montura un poco decente con patillas elásticas para minimizar golpes… Empiezas a hacer números y te salen por unos 300€ como mínimo y dependiendo de las dioptrías.

Después de mucho pensármelo -nunca he llevado lentillas porque me daba cosa tocarme el ojo- me lancé a que me churruscaran el ojo por dentro y empecé a buscar clínicas y recomendaciones. El precio era lo de menos cuando te estás jugando la vista. Así, y gracias a una excompañera de un CAISS, me decidí por la ya mencionada Clínica Baviera que, afortunadamente, hace precios especiales a funcionarios y sus familiares. Al final me saldría todo por 30€ la prueba preliminar, para ver si me podía operar, y 925€ cada ojo.

A la revisión preliminar acudí el día 16. En principio iba a ser con la doctora Prandi, pero como estaba con gastroenteritis me pasaron con el doctor De la Iglesia. No sé cómo hubiera resultado con la otra doctora, pero estoy muy contento del trato y el resultado con el doctor que me operó.

¿Y en qué consisten las primeras pruebas? Pues básicamente en esto: primero te toman la graduación real actualizada de la vista -mis gafas tenían más de ocho años-; luego te miden la presión del ojo con un soplido de una máquina especial, no se ponen a soplarte ahí por las buenas para llenarte de babas, jejejeje; después te pasan a otra máquina un poco psicodélica, tienes que mirar un punto rojo y te empiezan a hacer fotos con un montón de espirales amarillas; a continuación te tumban en una camilla, te echan unas gotas de anestesia, aunque yo creo que es placebo, y te hacen varios pinchazos en el ojo para comprobar el grosor de la córnea, pero como no duele, pues ni te enteras, aunque lo ves; después te echan colirio para dilatar las pupilas y te dejan media horita o así esperando; a la media hora te vuelven a llamar y te vuelven a graduar la vista, y te dejan otra media hora esperando; después de eso ya te pasan con el doctor correspondiente y te hace las últimas pruebas que consisten en graduar la vista con las gafas ortopédicas típicas de las ópticas y la última, que es un poco desagradable, pero no molesta, en la te meten el ojo en un embudo con lupa y te enchufan una luz blanca que te deja medio cegato un rato. Después de todas estas pruebas te dicen si eres apto, o no, para operarte. A mí me dijeron que sí, y a la semana siguiente ya podía operarme si quería. Y quise. Además, tengo que agradecer a Albert y Ana que me acompañaron -y a los que se ofrecieron a acompañarme- porque sales con las pupilas tan dilatadas que parece que estés en un juego de luces, además no tuve una correcta visión de cerca hasta 36 horas después.

El día de la operación, el 23 de enero de 2009, me hicieron ir media hora antes para darme la pastilla esa que dicen que calma, aunque a mí no me hizo nada, y al pasar el rato me llamaron ya para quirófano y me dijeron que ya podía dejar las gafas fuera, que saldría viendo casi correctamente.

En el prequirófano te ponen las típicas batas, gorros y pies desechables para evitar suciedad y te pasan a la sala. Una vez allí te tumban en una cama completamente horizontal, te vuelven a pinchar el ojo para medir la córnea y te ponen la anestesia -digo que la anestesia de las pruebas es placebo porque esta pica y lo notas- te dejan pasar un rato y a continuación empieza donde yo realmente lo pasé mal. Te colocan un embudo parecido en el ojo, para evitar pestañeos, claro, y te avisan de que vas a notar un ruido como de torno de dentista -ya sabéis, el ñiiiiiii- y que vas a notar mucha presión en el ojo y que te vas a quedar ciego durante unos instantes, mientras están cortando y tienes la cuchilla en el ojo, por suerte te dan un par de pelotas antiestrés para que las aprietes mientras están por la labor y los ayudantes de quirófano te van diciendo todo lo que vas a ir sintiendo. Cuando terminan de cortar, como te han levantado el cristalino sólo ves borrones de colores. Te recolocan un poco el cristalino par poder ver un poco y te pasan a la sala del láser.

Allí, te vuelven a colocar otro embudo y te dicen que mires una luz verde y una luz roja y entonces te vuelven a levantar el cristalino. Te dicen que fijes el ojo en la luz roja, pero como sólo ves un borrón no sabes si estás bien colocado, así que ellos te recolocan. Entonces empiezan con el láser. Ves una luz blanca intensa muy parecida a la de las pruebas, pero la verdad es que cuesta mantener el ojo fijo y tuvieron que parar una vez con cada ojo. Lo bueno, o no, es que vas oyendo a un ayudante como va narrando el porcentaje que lleva quemado de cada ojo, así sabes lo que te queda de proceso de chamuscado de córnea -que, por cierto, huele un montón, jejejeje-. Una vez terminan de quemar, te vuelven a colocar los cristalinos y un poco de antibiótico, y sales ya viendo bastante bien de lejos. Aún así, te pasan a una sala oscura para descansar la vista, en total has estado unos 20 minutos en quirófano y casi 2 minutos de chamuscado de cada ojo; luego te hacen una primera exploración del ojo y te colocan correctamente los cristalinos y te envían a dar una vuelta con las gafas de sol que te dan en la clínica. A la media hora vuelves y te pasan al despacho del doctor que te explica que te tienes que poner antibiótico cada 8 horas y lágrima artificial siempre que lo creas necesario porque ayuda a la cicatrización. Además te dan unos parches para que te los pongas en casa hasta la noche, con lo cual es un poco duro comer y hacer cosas a ciegas. Al día siguiente de la operación es casi obligado salir a la calle a estrenar visión, pero evitando humos y luces intensas.

Hasta después de un mes como mínimo no tendré la vista definitiva que me va a quedar, pero de momento ya veo muy bien de lejos y de cerca voy viendo cada vez mejor y se me cansa menos la vista -sino no estaría escribiendo esto-. Y a partir de hoy ya puedo ir al gimnasio y bañarme en piscinas con cloro, y en la playa, claro.

Después de todo lo pasado, porque aunque no duele da un poco de yuyu ver todo lo que te hacen, ¿recomendaría la operación? Por supuesto, es una alegría levantarte después de la noche y ver sin necesidad de buscar las gafas.

¡Saludos!

Nota: Las fotos son con el móvil que tego, así que no esperéis mucha calidad… ¡jejejeje!

Una respuesta para “Operación de miopía con LASIK”

  1. Francisco Dice:

    Yo me operé hace ya 9 años en el IMO. Tenia 8 dioptrias en cada ojo. Un dia se me rompieron las gafas y tuve que esperar a que vinieran a ayudarme a encontrar las de repuesto. Eso fue lo que me hizo decidirme.
    Por la cantidad de dioptrias me tuvieron que operar dos veces en cada ojo, pero no me arrepiento en absoluto.
    Un saludo

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